{"id":348,"date":"2022-10-21T16:30:33","date_gmt":"2022-10-21T16:30:33","guid":{"rendered":"http:\/\/www.eltransito.blog\/glosario\/?p=348"},"modified":"2022-10-31T12:22:17","modified_gmt":"2022-10-31T12:22:17","slug":"makerspaces-y-bibliotecas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.eltransito.blog\/glosario\/?p=348","title":{"rendered":"Makerspaces y bibliotecas"},"content":{"rendered":"\n<p>Oficialmente, el origen del llamado \u201cMovimiento Maker\u201d nace aproximadamente <strong>en 2005 <\/strong>coincidiendo con el lanzamiento la revista <em>Make Magazine (<\/em>California), publicaci\u00f3n, inspirada en la centenaria <em>Popular Mechanics <\/em>y en la que se publicaban proyectos DIY (Do It Yourself &#8211; Hazlo t\u00fa mismo) con ordenadores, electr\u00f3nica, rob\u00f3tica y carpinter\u00eda de metal y madera entre otros. Sus responsables, organizaron al a\u00f1o siguiente la primera <strong>Maker Faire <\/strong>en la ciudad californiana de San Mateo<strong>. <\/strong>Cinco a\u00f1os despu\u00e9s de que Dougherty sacase la revista Make, <strong>Chris Anderson <\/strong>escribi\u00f3 en Wired, la publicaci\u00f3n de la que era editor, un art\u00edculo titulado <strong>\u201c<\/strong>L<em>os \u00e1tomos son los nuevos bits<\/em>\u201d<strong>. <\/strong>En \u00e9l hablaba de c\u00f3mo la democratizaci\u00f3n de las tecnolog\u00edas estaba propiciando una nueva manera de fabricar cosas que cambiar\u00eda el mundo. Se empezaba a hablar de una nueva revoluci\u00f3n industrial (que entonces se nombraba 3.0)<\/p>\n\n\n\n<p>Los hackerspaces ya se hab\u00edan hecho comunes en Alemania en la d\u00e9cada de los 90 del siglo XX, en la \u00f3rbita de la asociaci\u00f3n de hackers <strong>Chaos Computer Club<\/strong>, como <strong>c-base<\/strong>. Otros centros, a menudo ligados a ambientes contraculturales, florecieron en diversas ciudades, como <strong>The Loft,<\/strong> en San Diego. En los \u00faltimos a\u00f1os muchos de estos clubes se han abierto gracias al crowdfunding en plataformas como Kickstarter u otras.<\/p>\n\n\n\n<p>Otros movimientos recientes alrededor del mundo maker, <strong>RepRap <\/strong>es la primera iniciativa de m\u00e1quina de fabricaci\u00f3n de bajo coste que imprime copias de s\u00ed misma \u2013es autoreplicable\u2013 con licencia GNU. El de <strong>Arduino <\/strong>y otras placas base de bajo coste (que usan las impresoras RepRap) con una gran comunidad de usuarios con innumerables aplicaciones (muchas de ellas que suman a la recogida de datos del internet de las cosas). Y, por supuesto, Linux y el software libre.<\/p>\n\n\n\n<p>No cabe pensar que son lugares exclusivamente tecnol\u00f3gicos, <strong>conviven artesanos con tecn\u00f3logos<\/strong>, son espacios creativos donde puede haber una impresora 3D, s\u00ed, pero tambi\u00e9n una m\u00e1quina de coser, una cocina, un espacio para arreglar bicicletas o un espacio de producci\u00f3n de fanzines como en Ubik de Tabakalera (Donostia). El nexo com\u00fan es el espacio comunitario para la creatividad, el hacer uno mismo y tienen distintos nombres que a veces aportan matices a la naturaleza de los espacios: <strong>FabLabs, Maker Spaces, Medialabs, Hacker Space, Digital Space<\/strong>\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Los makerspaces se han criticado frecuentemente por ser <strong>espacios demasiado masculinos<\/strong>, lo que llev\u00f3 a abrir Hacklabs feministas para mujeres, como los adscritos en Estados Unidos a la iniciativa <strong>Ada<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En el mundo universitario fue pionero el MIT en 2001 y algunas universidades, como Yale, fueron pioneras en implementar planes de estudio alrededor de lo maker y lo hacker.<\/p>\n\n\n\n<p>Los makerspaces llegaron a las bibliotecas probablemente porque su caracter\u00edstica como espacio para la comunidad donde se accede al conocimiento las hac\u00edan adecuadas, aunque a la vez ampl\u00edan su concepto y ayudan a que tambi\u00e9n generen conocimiento. <strong>Lankes <\/strong>dice en su libro <em>Ampliando expectativas<\/em> que <strong>las malas bibliotecas construyen solo colecciones, las buenas servicios y las grandes bibliotecas construyen comunidades.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La primera biblioteca p\u00fablica en abrir un MakerSpace es la Biblioteca gratuita de <strong>Fayetteville <\/strong>(NY), aunque es m\u00e1s conocida la experiencia pionera la biblioteca p\u00fablica de <strong>Chattanooga <\/strong>(Tennessee).<\/p>\n\n\n\n<p>Entre los de bibliotecas universitarias en Espa\u00f1a cabe citar makerspace de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, el Maker Space UC3M de la Universidad Carlos III de Madrid y el Bibliomaker de la Universidad de Granada, el Bibliolab de la Biblioteca de la Universidad de la Laguna, o el HackLab de la Pompeu Fabra (aunque hay ya muchos otros).<\/p>\n\n\n\n<p>Siguiendo a <strong>Julio Alonso Ar\u00e9valo<\/strong>, en estos espacios son\u00a0 fundamentales el aprendizaje autodirigido, el aprendizaje compartido, la cultura del aprendizaje permanente y la producci\u00f3n comunitaria de conocimiento de conocimiento. Seg\u00fan explica es una \u201cpolinizaci\u00f3n cruzada\u201d que precisa de espacios donde se produzcan las interacciones sociales, como zonas para hablar.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/www.uc3m.es\/makerspace\/inicio\">Maker UC3M<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Oficialmente, el origen del llamado \u201cMovimiento Maker\u201d nace aproximadamente en 2005 coincidiendo con el lanzamiento la revista Make Magazine (California), publicaci\u00f3n, inspirada en la centenaria Popular Mechanics y en la que se publicaban proyectos DIY (Do It Yourself &#8211; Hazlo t\u00fa mismo) con ordenadores, electr\u00f3nica, rob\u00f3tica y carpinter\u00eda de metal y madera entre otros. 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