Cuando el hielo traspasa la rutina

Desde hace ya unos cuantos años mi pléyade de rutinas mañaneras incluía la visita a la página de Javier Ortiz. Aunque él llevaba la tira de años ejerciendo de escribidor en distintos medios yo le descubrí tarde, ya en la red, cuando fue un “resentido social”, antes de esculpirme cada día al menos un “apunte del natural” y de ya al final meterme para mi solaz “el dedo en la llaga”. Con él me tomé una par de copas e intercambié algún mail nada más, pero a su al rededor he hecho buenos amigos y con todos ellos he crecido un poco más como persona, desde la red, la voz y el espíritu crítico.

No querría hacer uno de esos obiutiarios lloreones y autorreferentes de los que tanto se rió en vida el bueno de JOR. Por eso ha dejado su propia despedida.

Tantos recuerdos

Yo confieso que no había pensado en Mari Trini en muchos años. Yo confieso sin embargo que ver su foto la otra mañana en un obituario del periódico de la mañana en el metro me ha sumido en una sensación de tristeza profundamente melancólica. Recuerdo de pequeño a mi madre cantando canciones de Mari Trini, a ella le gustaba mucho y no paraba de repetir lo injustamente olvidada que había sido esa mujer (aunque en aquellos ochenta aún tenía cierta presencia mediática su figura parecía más un producto de gala de fiesta que de gran dama de la música pop de inspiración francesa que era). A mi de pequeño había dos mujeres entonces poco valoradas que me gustaban especialmente del panteón de los gustos de mi madre: Cecilia y Mari Trini. Me parecían diferentes, únicas, y a pesar de ser un niño sus composiciones me parecían tremendamente emocionantes y literariamente bellas. Hoy, escuchando en internet las viejas canciones de Mari Trini vuelvo a regodearme en las sensaciones morriñosas de la infancia. Me gusta recordar a mi madre cantando, ahora lo hace poco.

Su voz ruje, sus textos rascan su garganta y se estampan en tus entrañas. Una gran señora.

Conmemoraciones a la carta

Hay aniversarios que se celebran con interesada algarabía política, otros sin embargo pasan de largo por los renglones de la agenda pública de los estamentos oficiales y los mass media. Por ejemplo, este año hemos sufrido en febrero una inexplicable fiebre de series y referencias a la monarquía a cuento del 23 F. a pesar de que se cumplía la nada redonda cifra de veintiocho años. Nada se ha hablado sin embargo de un aniversario de número mucho más lucido: este año se cumplen treinta años desde que las cortes franquistas nombran al borbón como sucesor de Franco y este jurara las Leyes Fundamentales del Reino y los principios del Movimiento Nacional.

También este año se cumplen 400 años (¿a más ceros más redondez para la cifra?) del bando de expulsión de los moriscos. Episodios de limpieza étnica pioneros en la Europa moderna en nuestras tierras que preferimos no ya conmemorar sino tan siquiera recordar. Por favor leed el artículo de Juan Goytisolo al respecto. Es imprescindible.

Bitch, de Miguel Ángel Martín

Acabo de terminar de leer Bitch de Miguel Ángel Martín. El comix dibuja las aventuras de una chiquilla graffitera que vive en una nave ocupada en un ambiente de música electrónica underground, jóvenes aniglobis, Hip- Hop reivindicativo… La acción transcurre en un futuro reciente que evidencia el totalitarismo creciente de las democracias occidentales actuales, con actuaciones policiales extremas que no salen en los telediarios y la guerra contra el terror como banda sonora. Los temas que se tratan son de lo más actuales: el racismo, el fascismo de nuevo cuño, los chavales antisistema provenientes de clases acomodadas, las drogas de diseño…

La historia está compuesta por breves que salieron hace años en el Víbora pero que forman una unidad perfecta. Los personajes (pocos) están bien construidos y me gusta mucho su ambivalencia, todos tienen prejuicios, ninguno es bueno del todo, salvo quizá la prota Bitch, y hasta ella es capaz de no querer ver más allá de sus narices por amor.

Un comix de veras interesante.

Publicidad contextual odiosa

La publicidad de Google es muy pacata para algunas cosas, salvo que se la cuelen no se pueden ver anuncios de juego o contenido sexual. Ya podrían ser también escrupulosos con empresas de hijos de putas como las del anuncio que os muestro más arriba

No se perderán la letras

A estas alturas todos sabréis que la edición online de ADN (un medio independiente hasta ahora y bastante más interesante que le versión en papel) desaparece. Con él podrían desaparecer también un montón de horas de trabajo de la redacción de ADN. Un buen puñado de buenos artículos. Parece que en previsión los periodistas están poco a poco sacándolos de allí. Aquí tenéis por ejemplo algunos de los mejores artículos de un buen amigo, Diego Casado.

Publi pacata

La publicidad está repleta de planteamientos abiertamente sexuales, de manera más o menos evidente (a veces bastante) se nos bombardea contínuamente con feromonas catódicas para vendernos lo que sea a sabiendas de que los seres humanos somos sexos con patas. Pero resulta que si el anuncio es de una asociación contra el maltrato animal el sexo está mal. Es pecado.

El anuncio de arriba es de PETA (Personas por el Trato Ético de los Animales) ha sido censurado por la NBC aduciendo su excesiva carga sexual, se dice que:

«Una joven que se toca el pecho mientras come brócoli», «otra que se roza unos espárragos contra el pecho», «el frotamiento de la región pélvica con una calabaza»

Ya no nos extraña nada

Publico sin Escolar

Supongo que ya habéis visto que han relevado a Nacho Escolar de la dirección de Público y han puesto a un hombre Prisa en su lugar. En fin yo he sido bastante crítico con Público por ciertas tibiezas y alguna salida de tono amarillista en las formas, pero hay que reconocer que en él se encuentra temas y tratamientos desconocidos en la prensa nacional (su posicionamiento en el conflicto Palestino – Israelí es casi activista y yo lo agradezco, en lo de Grecia, la inclusión de noticias sobre Cultura Libre, Ciencia, una sección de Historia, etc) también tiene un puñado de firmas interesantes.

A cambio, es cierto, demasiado fútbol, mucho colorín para mi gusto y un exceso de celo en la defensa de su grupo empresarial y la televisión hermana. Bueno, no vamos a caernos de un guindo a estas alturas, la prensa profesional es un negocio, sólo cabe pedirle cierto grado de dignidad y transparencia.

Oye, que un nombre no hace una cabecera”. Por supuesto que no, pero la intención de este proceso parece más bien clara. Por cierto ¿es verdad que ahora la Sexta se puede ver en Digital plus?