Enjambres, gotas de agua y electrones libres. Cómo está mutando la red del 15M

Una de las cosas buenas de twitter es que es un antídoto contra el síndrome del “lo dejo para después”. Una de las cosas malas tiene que ver con esa misma inmediatez, que hace el debate evanescente. Pongo aquí a limpio alguna cosa que me pareció interesante para que no se lo trague el voraz timeline.

Decía esta mañana @juanlusanchez :

Describo (y no hago juicio): Las iniciativas del 15M ya no se legitiman en Asamblea sino por determinadas cuentas de Twitter

y claro, hubo quien le pidió se explicara más:

Una de las razones: la red da pie a un juego de liderazgos blandos (como en la comunidad de software libre) más potentes que las asambleas

@loscomunes depende de las redes de credibilidad de cada uno. Insisto en que no me parece mal, eh?

Y quien le pidió que diera nombres:

@loscomunes pues @acampadasol @madrilonia @democraciareal @fanetin @pablom2p @el_diagonal … :)

Yo le escribí a @juanlusanchez:

@juanlusanchez yo creo #15M ha pasado de ser una comunidad conversacional a un enjambre de comunidades conversacionales, lo cual es bueno pero indefinible, esas cuentas q nombras son líderes meritocráticos de la cara red del movimiento pero no creo que legitimen nada. De todas formas suena interesante lo que dices lo desarrollarás en largo?

No sé si mis admirados indianos darían patente (esta palabra no les pega nada) a las acampadas/asambleas/movimientos del 15M como comunidades conversacionales. Más bien sospecho que no, pero yo creo que sí son al menos comunidades conversacionales en formación, grupos de interés (lo que las mueve las une) que basan su relación en la conversación y están generando una interacción y una identidad que no estoy nada seguro de que se estén apreciando desde fuera.

Desde casi el principio estuvo muy presente en los debates internos la tensión centralismo/descentralización (Asamblea General /Comisiones/movimientos laterales) pero el gran juego político del movimiento y la gran conversación se daban en la Puerta del Sol. También las conversaciones que circulaban en la red eran heliocéntricas.

Luego @acampadasol quedó como una ciudad mítica y su asamblea, más referente simbólico que parlamento, siguió sin embargo resistiéndose a desaparecer del centro. Habían nacido un sinfín de asambleas barriales y de pueblos (ahora hablo sólo de Madrid), que tras los aprendizajes y titubeos iniciales empezaron a construir también comunidades conversacionales. Se da la circunstancia de que, en mi opinión, estas tienen además nexos más sólidos en tanto en cuanto la vecindad es también un nexo real.

Tenemos además otras comunidades de interés que nacen de la mixtura del 15M con el entorno y sobrepasan el ámbito de la comisión: gente que trabajaba ya con desahucios, contra privatizaciones, por servicios públicos, etc.

Y luego están el 15M atmosférico y los electrones libres. Los primeros se corresponden con esa miriada de gotas de lluvia que condensan al calor del momento (de un agravio mayúsculo o de una gran cita) y recubren el 15M de multitud. Los electrones libres son esos fanáticos de la acción de espíritu individualista que acuden a cada manifestación, la twittean, la aupan… Pienso que en estas dos categorías, gotas de lluvia y electrones libres, muy importantes pero poco aprehensibles, es donde más influencia tienen las cuentas abultadas de twitter, auténticos “nodos gordos” de la redistribución de contenidos en esta red social que no olvidemos, es sólo una de las redes que tejen la red 15M (a estas alturas se superpone con miles de microredes de nexo más fuerte que se comunican presencialmente, por email, en foros…) En cualquier caso, aunque su opinión pueda ser atendida por mucha gente, no creo que actuen legitimando acción alguna.

Por si no queda claro, lo que pretendo es explicar el ecosistema de enjambres en el que se está convirtiendo el 15M. Aún existe cierta pugna centro-periferia, pero la descentralización es un hecho, y lo distribuido el camino. Termino de hilarlo ya con lo dicho antes por Juanlu Sánchez: no puede esperarse que cada acción sea consensuada ya por una asamblea, al menos no por una gran asamblea.

Por cierto, hoy fue muy comentada también en twitter una entrevista a Zigmunt Bauman (el de la modernidad líquida) y me pareció que el tono general ante la crítica, que venía a decir que al componente emocional del 15M hay que sumarle discurso para que no se desvanezca como si una conversación de twitter se tratara, fue recibido a la defensiva, sin más contracrítica que el “que sabrá este”. Yo también creo que es relativamente falso, desde el rodar del movimiento se percibe que hay mucho pensamiento en los enjambres de conversaciones del 15M, pero pienso que falta plasmar ese discurso, sistematizarlo, exponerlo al mundo y su escrutinio. Ponerlo a prueba y articularlo. En definitiva, sigo pensando que a esta revolución le faltan blogs.

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De los delitos de apología del terrorismo

Hoy han detenido al cantante Pablo Hasel acusándole de Apología del terrorismo. La policía entró en su casa registrándola y llevándose ordenadores y libros, lo que da idea de hasta que punto esta extendida la doctrina de la “contaminación” y la confusión entre pensamiento y acto (apología y pertenencia a banda armada). Suponiendo que fuera legítimo detenerle por un delito de opinión (y digo legítimo, que no legal) ¿qué pensaba encontrar la policía? ¿quizás una vinculación directa de Pablo con los GRAPO? La trasposición es fácil: si todo lo que se relaciona de alguna manera con ETA es ETA, todo lo que se relaciona con GRAPO es GRAPO.

No son pocos los juristas que tienen dudas sobre el delito de Apología del Terrorismo. El artículo 20 de la Constitución Española consagra la libertad de expresión como derecho fundamental (este además es garantía necesaria para la existencia de una opinión pública libre y por lo tanto para la existencia misma de la democracia). Tiene por supuesto límites bien claros que tienen que ver con la colisión con otros derechos de igual categoría: los delitos de calumnias o de injurias tienen que ver con la colisión entre libertad de expresión y el derecho al honor.

Es el Código Penal el que vendría entonces a limitar la libertad de expresión en los casos en los que concurrieran los delitos conocidos como “de apología”, y la naturaleza de esta limitación ha sido doctrinalmente muy discutida. Esta polémica llevó al legislador a asociar en el Código Penal de 1995 que la apología sólo será delictiva si constituye una provocación o incitación directa a cometer este tipo de delitos. A pesar de la inclusión de este “mínimo necesario” para establecer el acto como delictivo (el discurso dejaría de ser sólo opinión si objetivamente hay una relación con la preparación o causa del delito) muchos jueces utilizaron la asociación forzada con la figura de colaboración con banda armada. A partir de 2000 vuelve a modificarse el texto que queda ahora así:

«el enaltecimiento o la justificación por cualquier medio de expresión pública o difusión de los delitos comprendidos en los arts. 571 a 577 de este Código o de quienes hayan participado en su ejecución, o la realización de actos que entrañen descrédito o humillación de las víctimas de los delitos terroristas o de sus familiares se castigará con la pena de prisión de uno a dos años”.

Tenemos pues de nuevo el delito de opinión entre nosotros.

Parece indudable que los avatares de la “Apología del terrorismo” permanecen unidos en el tiempo en España a la “lucha contra ETA” y al espíritu a la de excepcionalidad que la ha rodeado, lo que ha hecho que la justicia y la opinión pública obvien sistemáticamente la vulneración de uno de los derechos fundamentales recogidos en la constitución.

Pero bajemos al terreno de lo concreto para ver si efectivamente este concepto tan subjetivo se aplica de forma equitativa en nuestro país. Supongamos que tu compañero de trabajo dice públicamente que Franco se quedó corto fusilando a rojos y maricones (por desgracia no me cuesta demasiado). Supongamos que José Bono o Rodriguez Ibarra –ostentando aún cargo público- hagan una nada velada justificación del GAL. Supongamos simplemente que alguien dijera que comprende que Ynestrillas se liara a tiros aquel día ¿nunca lo escucharon? O que si de ellos dependiera colgarían por los cojones a esos etarras (y esto, claro, incluye a algún diputado electo o a algún cocinero vasco) hasta que se quedaran ahí pasmados. O lo que muchos le harían a Zapatero… Cualquiera de estas opiniones tampoco costará mucho encontrarlas en un medio de comunicación, opiniones execrables todas ellas (a mi me lo parecen) pero ¿opiniones que merecen la atención de la Audiencia Nacional en algún caso?

Yo no creo que todas las ideas sean respetables (yo desde luego no las respeto todas) pero sí creo que todas deben “ser legales”. Si su manifestación incurre en delitos contra el honor júzguense estos como tales. Si la idea pasa a acto, y este es ilegal, que no se permita o se castigue. Si la burrada la eructa un cargo público exíjase su cese.

Más allá del imperativo moral que me lleva a defender la libertad de opinión hasta los extremos encuentro también razones de índole práctico en ello: creo que es mejor una sociedad en la que cada uno pueda mostrarse como realmente es. Si una librería vende basura neonazi ¡allá se pudran! Sin embargo prefiero saber que esa gente piensa como Hitler y saber a que atenerme en mis relaciones con ellos (huir o defenderme, básicamente). El argumento que suele utilizarse en contra de esto es el de la propagación de ideas potencialmente peligrosas, y es ridículo en los tiempos de Internet, en los que basta teclear “mein kampff” en un buscador para acceder al pensamiento de Hitler. En realidad, ningún régimen consiguió abolir la circulación de una idea (excepto cuando se exterminó a sus portadores), pero el siglo XXI ha llevado esto al paroxismo.

Cualquier delito de apología es una presunción de imbecilidad de la ciudadanía, y las detenciones en su nombre achican una atmósfera con problemas de polución democrática de por sí preocupantes.

La complicada senda de la noviolencia: del barrio de Tetuán a Iraq

Hoy es el Día internacional de la No Violencia (por el aniversario del nacimiento de Gandhi). Nunca le vi la gracia a esto de dedicar un día al año a para absolútamente todo, pero en esta ocasión viene muy al caso de debates que hemos tenido durante los últimos meses.

Hace un par de semanas, dentro del Grupo de Comunicación de la Asamblea Popular de Tetuán, tuve la oportunidad de redactar un texto que se consensuó el pasado día 23 en una plaza de mi barrio y que Almudena, también de Tetuán, leerá en la III Conferencia de la Sociedad Civil Iraquí (Iraqui Civil Society Solidarity Initiative -ICSSI), que se celebrará entre los días 7 y 9 de octubre en el Kurdistán.

El texto se basa en la noviolencia (sí, yo acostumbro a escribirlo junto) porque es uno de los pilares de la reunión, y quien lo lea, puede reconocer en uno de sus párrafos el espíritu (y algunas palabras) de un escrito que circuló por listas de correo y blogs a propósito del debate de la noviolencia dentro del 15M.

Al pueblo iraquí, a los movimientos sociales, asociaciones no gubernamentales, sindicatos y a todas las personas aquí reunidas… A la III Conferencia de la Sociedad Civil Iraquí.
Tetuán, el lugar de donde provenimos, es un barrio humilde y multicultural. En las calles de este rincón del sur de Europa conviven Asia, África, América y Oceanía. Un día, salimos a la calle a ocupar el centro de la política. Lo hicimos junto a otros barrios de nuestra ciudad –Madrid- y lo hicimos con la misma ilusión e ímpetu con que antes habíamos tomado la Puerta del Sol el 15 de Mayo. Aquel fue el minuto cero de nuestro movimiento, un movimiento de reconquista de la política horizontal por parte de la gente corriente. Hoy -23 de septiembre de 2011- estamos leyendo este texto sentados en la plaza de nuestro barrio, y esperamos que nuestra voz os llegue y os de aliento en vuestra lucha.
Leemos los principios que mueven la Conferencia de la Sociedad Civil Iraquí y nos reconocemos en ellos. La lucha por el protagonismo de la sociedad civil en los procesos de cambio, por la justicia social, por la democracia real, por los derechos civiles, por la noviolencia… Leemos vuestra vocación de colaboración internacional, de no discriminación por razones de etnia, religión o género y nos sentimos hermanadas también con vuestra causa.
Lo hacemos desde la admiración, porque no podemos dejar de sentirnos pequeños a vuestro lado, por el arrojo de salir a luchar y hacerlo abrazando la noviolencia pese a la devastación de vuestro país. Lo hacemos desde el respeto y el recuerdo de que la primera vez que Europa escuchó hablar de noviolencia la voz provenía de otro punto del continente asiático. Fue en los años treinta, desde la India, otro país ocupado.
La noviolencia es parte del ADN del 15M, hasta el punto de que es uno de los pocos presupuestos que no se consensuaron en ninguna asamblea. Fue un principio espontáneamente asumido por todo el mundo y a él nos hemos aferrado con fuerza desde que llegamos a las plazas. Pero noviolencia no significa noconflicto, no implica pasividad, ni debilidad. Al contrario. La noviolencia va de la mano del deber de enarbolar la bandera de la desobediencia civil, nos hace activos e imprevisibles. Huir de la violencia es lo que nos ha hecho fuertes, y lo ha hecho sobre todo porque ha permitido acoger a todo el mundo en el seno del 15M.
Desde la Asamblea Popular de Tetuán repudiamos y queremos condenar la violencia desplegada sobre la sociedad civil iraquí. Nos solidarizamos con todos los asesinados, con la población desplazada y detenida durante estos años terribles de violencia criminal y ocupación extranjera, y proclamamos nuestra admiración por todas las mujeres y hombres iraquies puestos en pie para construir un nuevo país desde el pueblo.
Tetuán, Madrid, 23 de Septiembre de 2011.

Nuestras ciudades invisibles

Todos, como Ítalo Calvino, tenemos nuestras propias Ciudades Invisibles. Ciudades que sólo existen dentro de nuestras cabezas, con ecos de los muros reales -a todas luces muertos- que vivifican al contacto con la varita mágica de nuestra mente caprichosa. Paradójicamente, las ciudades invisibles son las únicas que laten, el resto es pasar y pasar.

Existen también las ciudades invisibles de la memoria, esos lugares coloreados durante una huída hacia delante. Sitios que, de nuevo, nunca existieron, y que sin embargo son nuestros asideros más firmes con la realidad.

Y existen, porque somos individuos a pluralizar, las ciudades invisibles colectivas, dañinas cuando están superpobladas, agresivas si se toman muy en serio, irreales como los muros reales…pero mágicas si son sólo nuestras pequeñas ciudades, las de nuestros grupos de amigos-hermanos.

También existen por último, las Ciudades Invisibles como Ítacas, que muchas veces son también ciudades invisibles de la memoria (tuya o de muchos) proyectadas al horizonte por la esperanza o la desesperanza.

Se me antoja necesario poner en orden todas las ciudadanías. Un difícil equilibrio que sirve como pasaporte de huída de la locura o la infelicidad. Saber sentarse a tomar solo un whisky vacío de dolor, cerrar los ojos y disfrutar de las Arcadias de la memoria. De esas que tienen siempre bandas sonoras de verano. Frecuentar las ciudades que parimos entre carcajadas. Con otros. No dejar que se vacíen nunca las calles de las ciudades invisibles colectivas. Y siempre, siempre, nadar hacia Ítaca, disfrutando del viaje y sabiendo, que sólo alcanzarás de ella, lo que consigas reconstruir a tu alrededor durante el camino.

¿A esta revolución le faltan blogs?

Hasta ahora el papel de las redes en el 15M ha sido importante, pero se ha limitado prácticamente a la información y a la convocatoria. El timeline es una perfécta instantánea de algunas de las dinámicas del 15M que más debate interno están generando en las últimas fechas: está claro que sabemos tomar la calle pero ¿debemos también aprender a pararnos a reflexionar? Parar como mínimo para tomar aliento y evitar la saturación, pero sobre todo, parar para movernos en otras direcciones, las que dicte una agenda 15M.

Cuando llegamos a la plaza lo hicimos rompiendo con la agenda, con movilizaciones acéfalas que no se recordaban desde el 13M, reconquistando el espacio público, desmintiendo la versión mediática y rechazando convencionalismos absurdos –que no inocentes- como la jornada de reflexión. Sin embargo lo que en primavera fue iniciativa en verano, con las elecciones en el horizonte, se convirtió en danzar al son de su lista de agravios. Un contraataque en toda regla.

Y hemos dado la cara, incidiendo en el mantra de la visibilización que aprendimos de las compañeras feministas, inundando las ciudades, persiguiéndoles sin descanso, aún a costa de suspender nuestras asambleas y líneas de trabajo en los barrios. Y estuvo bien, pero ahora necesitamos construir. Y para construir necesitamos deliberar y crear lazos (identidad).

Por supuesto el 15M no ha carecido de deliberación, que se ha dado en los corrillos de las plazas, en las asambleas y también –quizá sobre todo- en grupos de trabajo, comisiones, reuniones informales y momentos de impasse (entre carga y carga, vamos).

El aporte que las redes telemáticas puede hacer en este sentido es crucial, no sólo porque con el otoño las plazas se convierten en charcos, sino porque pueden proporcionar el vehículo de la deliberación más allá de la geografía.

Echar un vistazo a la pirámide del compromiso desarrollada por la gente de Las Indias puede prestarnos un modelo teórico para poner las cosas en perspectiva:

Las topologías de red de los servicios influyen en el valor esperado de las relaciones que generan a su alrededor:

  • El nivel más bajo corresponde al conocimiento de marca y a la más básica de las formas de comunicación centralizada, la publicidad (incluidos patrocinios). Sólo hay un emisor y no se espera más reacción positiva que el acceso a una página o el reconocimiento de un logo.
  • El siguiente nivel de compromiso, la adhesión, corresponde a los medios virtuales también centralizados como los libros de caras. La comunicación sigue teniendo un sólo emisor, pero el receptor responde en términos de agrado/desagrado, con poco coste, como una mera expresión que implica un bajo nivel de compromiso.
  • Un paso más allá tenemos la participación, típica de entornos descentralizados como los ezines, las contextopedias y wikis abiertas, comentarios en blogs, etc. Sigue habiendo una división clara entre emisor y receptor, pero del receptor se espera un grado de compromiso y aporte mayor, que normalmente implica generación de contenidos de forma colaborativa, valoraciones elaboradas, etc.
  • El salto más importante en la generación de valor corresponde al paso a formas de comunicación basadas en la interacción, propias de medios distribuidos como la blogsfera en las que se confunde la divisoria emisor/receptor.

La persistencia en la interacción distribuida acaba generando identidad y por consiguiente comunidad con su consecuencia inevitable de compromisos sociales e interpersonales generalmente públicos que tienden a su vez hacia la presencialidad.

Una mirada superficial al 15M puede hacer pensar que a la cita de esta revolución faltaron los blogs, que el modelo dibuja como la forma más comprometida de participación en red. La que más influye en el entorno social. En parte es cierto, tenemos que devolverles el protagonismo que precisan y formar (empoderar) a los ciudadanos en su uso, pero los blogs nunca han estado realmente fuera del tablero. Lo más revolucionario de la red es que dinamitó la diferenciación emisor/receptor, dejando que discursos periféricos pudieran flotar. Un ejemplo: ¿alguien imagina que la respuesta a la Ley Sinde pudiera haberse articulado con las informaciones de los medios convencionales? Estos años de toma de voz han permitido socavar el discurso del pensamiento único ¿has probado a pinchar los enlaces de los tuits? ¿cuántas de esas informaciones están en los blogs? ¿cuántos de tus amigos del n-1 tienen blog personal? Los blogs han estado ahí desde el principio de todo esto, pero no les estamos sacando sufieciente partido.

Tenemos que crear, tenemos que narrarnos, tenemos que lanzarnos los unos a los otros textos con poso en respuesta a otros textos decantados…como tenemos que crear redes de apoyo mutuo, cooperativas, espacios realmente democráticos o universidades populares. Crear, crear, crear. Mientras, las ideas de la blogsfera quincemayista volarán en Twitter y volveremos a llenar las calles…al dictado de nuestra propia agenda.

La Constitución: tampoco la queríamos tanto pero…

Toda la vida despotricando contra nuestra constitución y ahora resulta que la leemos como salmos en nuestras manifestaciones. No, no es que nos parezca mucho mejor, es más bien que nos la han dejado hecha unos zorros, ahora sí impresentable del todo, por las letras que la conforman –deja de ser un contendor aceptable para quienes no comulgamos con las políticas neoliberales – y también por la manera en que se ha hecho, contraria al principio de soberanía popular.

Para ser justos diré que, a la mediana edad viruelas, con el tiempo he llegado a pensar que para estar hecho en las condiciones que se hizo –con el ejército mirando por encima del hombro- salió un texto con partes bastante potables. Otras no tanto, claro, y es el hecho de su “inmutabilidad” (como si cambiar y violar fueran sinónimos en este caso), y las pocas ganas de cambiarla, el no meneallo propio de la Cultura de la Transición, lo que convierten nuestra constitución en un documento desfasado e insuficiente. Eso y no el echar de menos lo de la república de trabajadores de toda clase.

Como de todo hay que sacar un quicio positivo, debemos ver el reformazo como una oportunidad para recuperar la autoridad moral del cambio ante la opinión pública. Ha caído un mito que abre la puerta a nuestras reivindicaciones. Ellos mismos, en una huida hacia delante decadente, se han visto obligados a perforar el aura protectora, no ya del texto, sino de toda la realidad que ha envuelto España desde la Transición.

La corona –por atender al mayor despropósito de la Constitución del Reino de España- está en principio bien blindada en la Constitución, protegida de posibles ataques de racionalidad que desvinculen la sangre y poder, y guarnecida por los partidos turnistas del nuevo Régimen de Restauración. Pero eso es en principio, habrá que ver a los finales.

*He hecho una pequeña recopilación de artículos de Javier Ortiz sobre la Constitución de 1978. Muy recomendables.

Uno, dos, muchos Vietnam también hoy

“Crear uno, dos, muchos Vietnam es la consigna”. Era el Che refiriéndose a la estrategia para dinamitar la hegemonía estadounidense y nunca ha dejado de ser la consigna para intentar hacer doblar la cerviz a cualquier gigante. Hoy lo pensaba mientras estaba en la merienda popular devenida en batalla acuática que ha organizado la Asamblea Popular de Chamberí para reunir fuerzas contra la privatización del Canal de Isabel II.

El ambiente era festivo, en la puerta de las instalaciones del Canal en Santa Engracia, frente a los bomberos, que saludaban desde el otro lado de la calle. Aplauso mutuos. En cierto momento de la noche murmullos, aplausos y miradas a un lado. Una marabunta de ciclistas y patinadores bajaba la calle -”claro, último jueves de mes, toca Bicicrítica”, peladeadores y andantes mezclados en la calle. Más aplausos.

¿Alguien dijo desgaste? Puede ser que hoy no fuéramos millares en Canal ¿doscientos quizá? Pero estábamos cruzando líneas en el mapa de Vietnams.

Una policía coherente con nuestra historia

Leo un magnífico artículo de opinión del profesor de Ciencias Políticas Pablo Iglesias Turrión, al que no conocía, sobre la violencia policial. Mi primo el de Bilbao habla de lo que todos los que hayamos militado cuatro días en un movimiento social o estudiantil sabemos: que las hostias siempre se las llevan los mismos.

…cuando era más joven en algunas manifestaciones de Madrid se coreaba frente a la policía aquello de “Mi primo el de Bilbao os tiene acojonaos”. Entonces la cosa iba en serio y el enfrentamiento entre manifestantes y antidisturbios formaba parte de un ritual. Las intervenciones policiales, por desporporcionadas que fueran, no escandalizaban a casi nadie.

Podría leerse que el autor hablaba de los tiempos pretéritos de la Transición, cuando está bien asumido por la sabiduría popular que los golpes volaban…pero ¡recuerdo tanto ese cántico!. Iglesias Turrión nació en 1978 (es un año más joven que yo), con lo que es fácil inferir que esas manifestaciones en las que se sabía de antemano habría violencia policial (y por parte de algunos sectores enfrentamiento asumido, que eso también) no son las de los primeros ochentas, ni tan siquiera las míticas movilizaciones estudiantiles que hacia el 87 encumbraron al Cojo Mantecas a la categoría de extraño soldado del pueblo.

¿Entonces? ¿Parece hablarnos el profesor de que la violencia policial nunca ha desaparecido del estamento policial? Aquí hay algunos ejemplos.

El joven policía que en 1978 tenía 20 añitos y convivía con pistoleros de la extrema derecha (cuando no lo era él mismo) tiene ahora poco más de cincuenta años, y es posible que el bravucón veterano haya servido de ejemplo y mentor ya a unas cuantas promociones de nuevos policías. Todo se pega menos la hermosura, suele repetir mi madre.

La Transición, que por serlo y por timonearla quien la timoneó, dejó tantos cambios a medio hacer, dejó uno sin siquiera empezar: el de los Cuerpos de Seguridad del Estado. No hay semilla franquista pues en nuestros cuerpos de policía sino tallos bien sólidos, que han ayudado además a mantener una cultura policial totalitaria que se ha trasladado también a los cuerpos de más reciente creación (policías locales y autonómicas).

No creo que tengamos la policía que nos merecemos -de ninguna manera- pero sí que tenemos la única policía que podemos tener, coherente con nuestra historia.

Mi exocerebro está desnudo ¡viva mi exocerebro!

Esta bitácora se siente desnuda sin los contenidos acumulados durante más de ocho años en la red. De momento descansan, por avatares migratorios, en una memoria flash a la espera de tener tiempo y pericia para devolverle los recuerdos a este exocerebro de mi yo cyborg (que es mi yo completo, vaya).

 

Los últimos meses -esos en los que hemos reconquistado la calle y nos hemos dado cuenta de cuántas ganas nos teníamos- los he vivido por primera vez en mucho tiempo sin un blog donde contarme (aunque hay quien me ha visto transitando otras plazas), he querido, conscientemente, escribir off line algunos pensamientos alborotados sobre el 15M que espero ofrecer en los próximos meses en el formato que sea pero para leer de corrido. Tendréis noticias.

 

Pero es hora de volver a los blogs, era inevitable, para movernos nos basta con twitter, pero para movernos con sentido necesitamos blogs. Al menos yo.

¿Quién se iba a anunciar en La Voz de la Calle?

La verdad es que nunca creí que La Voz de la Calle fuera a salir. Para sacar un periódico hace falta un pastón, más del que supongo tiene Lagunero. No hace falta un tío que se levante y decida sacar un periódico, hace falta mucha peña detrás dispuesta a poner mucha pasta a la espera de que un montón de grupos empresariales con pasta decidan anunciarse en el periódico. ¿Mucha gente con pasta de izquierdas? ¿Grandes empresas anunciándose en un periódico de izquierdas? Durante los meses de atrás no he visto ni una sola noticia en los medios de comunicación de masas acerca del “coming soon” de La Voz, pero la noticia de que no sale está en todos sitios ¿Más pruebas?. Se puede vender buen papel de izquierdas, Diagonal lleva años demostrándolo, pero desde la consciencia de la realidad y la modestia. Pasta, pasta, pasta…o mucho esfuerzo e imaginación.

¿Imaginamos nuestro medio? Yo estaría dispuesto a pagar seis meses por anticipado de un periódico de izquierdas de verdad (unos 180 euros). O algo similar. Si hubiera suficiente gente también dispuesta a “algo similar” como para cubrir el coste de la tirada que pretendía sacar Lagunero (90.000 periódicos diarios) –que no tengo nada claro que los números salgan- se podría hacer. No hay empresarios detrás, hay lectores. Llámenle crowfunding, llámenle cooperativa, llámenle club informativo. Llámenle como quieran. Y al loro que eso también conlleva un trabajo y una planificación titánica, que para tener ideas felices ya estamos nosotros.

Y esto suponiendo que tenga sentido sacar un periódico en papel en pleno siglo XXI. Para leer noticias de ayer ya tenemos unos cuantos, para leer las noticias cuando ocurren tenemos la web. ¿Pero el análisis? ¡Ah! el análisis serio y sosegado, eso que tanto echamos en falta en el relleno de kiosco. Para eso si creo que puede tener sentido el texto “pesado”: análisis, artículos de opinión y reportajes. Ahí, en construir contextos a este mundo de zapping, es donde pueden encontrar su sentido los buenos periodistas de hoy. Y por ello tienen que cobrar, claro.